LA DEUDA CON AMÉRICA LATINA
Muchas personas
pensamos que nunca debimos haber dejado entrar a los europeos a nuestro rico y
basto continente americano, el cual estaba cargado de riquezas naturales,
minerales y culturales. Pero otros piensan que si nunca hubiesen llegado a
colonizarnos y a explotarnos, jamás hubiésemos tenido la cultura y las
enseñanzas que nos han dejado como legados culturales y que hoy en día
practicamos.
Pero ¿Quiénes fueron
los primeros en llegar a América realmente? La verdad se dice que fueron los
orientales, de lo cual no se ha comprobado mucho hasta ahora. Otros dicen que
los vikingos, quienes empezaron a llegar desde Islandia hasta pisar Canadá
aproximadamente en el año 1.004 d.C. y quienes empezaron a intercambiar con los
nativos productos como espejos y telas por pieles de animales. Unos tres siglos
más tarde aparecen los españoles liderados por Cristóbal Colón y quienes
entraron a nuestro territorio por primera vez
en lo que hoy se conoce como la Bahamas. Los españoles llegaron por
accidente a nuestras tierras, ya que solo querían descubrir nuevas rutas para
llegar a Asia, unos veinte años después y gracias a Américo Vespucio los
europeos lograron descubrir que no habían llegado a tierras asiáticas, sino a
un nuevo continente.
Nuestra sociedad
estaba organizada en civilizadas sociedades agrícolas basadas en el cultivo de
algodón, maíz, piña, tabaco, entre otros. Aunque su civilización fuera más
avanzada y potencial, los europeos necesitaban de recursos para alimentar sus
deseos de conquistar y expandirse hacia
nuevas tierras alrededor de todo el mundo. Cuando se dieron por enterados que
nuestras tierras y nuestra naturaleza ocultaban cosas hermosas y ricas
empezaron a saquearnos, a matarnos y a explotarnos y como si fuera poco nos
esclavizaron. La mayoría de nuestro oro, de nuestros diamantes y piedras
preciosas fueron hurtadas por estos colonizadores, que por un tiempo venían y
se iban cargados de riquezas y que pasados los años decidieron establecerse en
nuestro territorio desgastado por ellos, y aunque nuestros antepasados no
sabían qué valor económico tenía el oro y las piedras preciosas, si sabían el
valor sentimental que esto representaba para nuestra cultura y para su sociedad.
Tiempo después de
haberse establecido en nuestro territorio empezaron a fundar colonias europeas.
En lo que hoy conocemos como Estados Unido se asentaron los ingleses, en
Centroamérica los españoles y en pocas regiones los franceses, los holandeses
se quedaron en lo que hoy se conoce cono las Guayanas, y parte de América del sur
fue cercada por los portugueses. Los europeos no se conformaron con invadir
nuestra privacidad como civilización y de robar nuestras riquezas para
consolidarse como imperios, sino que además nos arrancaron nuestras creencias y
aceleraron un proceso de culturización, aunque a favor nuestro en ciertos
aspectos, hoy no nos sirve de nada.
Además de las muertes
generadas por las enfermedades que trajeron los europeos hacia el continente
americano como la fiebre amarilla y la viruela, entre otras, se empeñaron en
acabar con varios de los pueblos nativos en unas guerras llamadas guerras
“justas” que con ideas medievales sometieron a los pueblos Incas, Aztecas,
Guaraní, Arawak, Toba, entre otros. Se cree que durante la colonización murió
el 90% de la población nativa de América y los españoles tuvieron que ir hasta África
a secuestrar hombres y mujeres para traerlos y así reemplazar la mano de obra
esclava.
Nuestro país fue
invadido por los españoles alrededor del año 1.500. En 1.499 el español Alfonso
de Ojeda llegó a la costa norte de Colombia acompañado por Américo Vespucio, y
las primeras ciudades que fueron fundados en nuestro territorio colombiano
fueron en las regiones del Darién y el Urabá en el año de 1.509., Santa Marta
en 1.525 y Cartagena de Indias en 1.533, unos años más tarde desplazando y
derrotando a la cultura Chibcha casi por completo Gonzalo Jiménez de Quesada
funda la ciudad de Santafé de Bogotá que fue nombrada como Reino de Nueva
Granada, para el año de 1.717 esta ciudad se convertiría en la capital de Nueva
Granada. Luego largos siglos de
esclavitud y de intensas batallas, como la Batalla de Cúcuta (28 de febrero de
1.813), la de Boyacá (7 de agosto de 1.819), nuestro país logro independizarse
del yugo de los españoles.
Pero antes de que
nuestro país se independizara de los españoles, otros países como Estado Unidos
combatió en una guerra contra los ingleses durante los años de 1.775 a 1.783
finalizando dicha guerra con la derrota inglesa, la firma del tratado de París
y con la independencia estadounidense. México comenzó la guerra de
independencia el 16 de septiembre de año 1.810 llevando a cabo batallas
llamadas tomas en las diferentes ciudades mexicanas hasta que el 28 de
diciembre de 1.836 se firmó la independencia de México. Mientras tanto, en
Brasil y durante la estadía de la corona portuguesa se libro la guerra de
independencia y que termino, luego de varias batallas, con la firma de un
tratado de independencia por parte de los portugueses en agosto de 1.825 y así
Brasil recibe la independencia.
Estos países de
América son solo algunos ejemplos de la invasión europea a nuestras tierras, y
con esto podemos observar como los europeos se han aprovechado del valor
económico que tuvo para ellos la invasión a América, y como esta explotación material,
social, económica y de mano de obra dio paso al gran desarrollo europeo y
posteriormente al desarrollo norteamericano, creando imperios de económicos y
culturales cada día más poderosos. Estos grandes capitalistas de hoy en día se
aprovecharon hace siglos de nuestra riqueza y de nuestra derrota para construir
sus economías.
La desigualdad
económica que nos han dejado estos países
de gran desarrollo económico es abismal por ejemplo: el ingreso salarial
de un ciudadano norteamericano es siete veces mayor que el de un
latinoamericano y aumenta rápidamente unas diez veces en un periodo de tiempo
relativamente corto. Mientras los latinoamericanos de clase media y clase baja
luchamos por el pan de cada día y por el sustento de una vida digna, con
condiciones de salubridad básicas y buscamos tratar de superarnos por medio de
la educación que se brinda en nuestra Latinoamérica, podemos dar vuelta a la
mirada y darnos cuenta como se malgasta el dinero del mundo capitalista en
opulencias y cosas materiales efímeras en un grado de derroche sumamente alto,
mientras que en países latinoamericanos, quienes han colaborado
significativamente con aquel desarrollo del capital europeo y estadounidense,
existen niños, mujeres y ancianos muriéndose de hambre. Pero esto generalmente
siempre ha pasado, por eso llamo a los grandes capitalista mundiales de la
actualidad “los de la barriga llena” ya que nunca se han cansado de jactarse de
poder, de opulencia, de materialismo y quienes han transformado con ideas absurdas,
vacías y escazas de espiritualidad y pensamiento equitativo e inteligente la
sociedad mundial, insertándonos en un proceso aparentemente bueno para el
desarrollo de todas las naciones llamado GLOBALIZACIÓN; que hasta la fecha nos
ha traído un proceso de “mundialización” lento (comparado con su proceso de
desarrollo) y una sociedad consumista que no hace sino pensar y tratar de
imitar los modelos que nos venden estas economías altamente desarrolladas.
Nunca debimos
haberlos dejado irse con las manos llenas de nuestro territorio. Los explotados
hubiesen sido ellos si hubiésemos aprovechado y aprendido más de su malévola,
aprovechada, ladrona y astuta inteligencia y sagacidad, si hubiésemos copiado
su modo de vivir, no tratando de ser como ellos son y siempre lo han sido (solo
que hoy con mayores ventajas económicas), sino copiando ese instinto por
defender y llevar más allá a su nación hacia un desarrollo impulsivo y sin
importar quienes sufren las consecuencias de aquella sed de invadir, expandir y
dominar para lograr objetivos históricos tan gratificantes como la calidad de
vida y las expectativas de la misma que tienen aquellos países de “la barriga
llena”, quienes siguen explotando su material humano para seguir y seguir
creciendo financieramente y así poder humillar y aplastar a nosotros los
subdesarrollados como ellos nos llaman y como a veces nosotros mismos nos
apodamos.
Es importante
resaltar que muchas cosas que adoptamos hoy en día para nuestra cultura son
producto de aquella invasión y colonización de la que hablo al principio del
ensayo. Pero debemos preguntarnos el por qué abandonamos nuestras ideologías
originales para convertirnos poco a poco y dentro de un proceso lento en una
sociedad que sin haber ido más allá se tornó capitalista y consumista, que
además ansía imitar los modelos propagandísticos que nos ofrecen a diario los
medios de comunicación. Es sencillo la repuesta, personalmente, se encuentra en
la necesidad de sentirnos parte del mundo, sentir que realmente existimos en
esta sociedad capitalista de la que queremos hacer parte desde una perspectiva
diferente e inferior.
La deuda financiera
es grande, pero estamos distraídos y creemos que al ellos entregarnos su
cultura dominante ya han saneado todos aquellos saldos que nos dejó el permitir
y aceptar que todo esto entrara a modificar nuestro pensamiento casi primitivo y que evidentemente fuera
transformado de una manera un poco brutal. Personalmente pienso que aun nos
deben demasiado.
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