Los manuales colocan el surgimiento de la
teoría de la sociedad de masas entre los años 30 y 40, desconociendo que las
matrices sociales y políticas de este concepto en 1.930 ya tenía casi un siglo
de vida. Hacia 1.835 comienza a gestarse una concepción nueva del papel y el
lugar de las multitudes en la sociedad. Debido a los efectos de la
industrialización capitalista sobre el cuadro de vida de las clases populares
están a la vista y van más lejos de lo que las burguesías quizá esperaban. Los
cambios se producían a medida que las técnicas eran más racionales y las
riquezas materiales más abundantes, las relaciones sociales eran más
irracionales y la cultura del pueblo más pobre.
El
descubrimiento político de la multitud
La nueva visión de sociedad/masas se
encuentra en el pensamiento de Tocqueville. Las masas ya no están situadas
fuera como turbas, ahora están dentro disolviendo el tejido de las relaciones
de poder. Se da una transformación que se percibe ligada a los procesos de
industrialización atribuyéndose a si mismo el igualitarismo social.
Si la sociedad democrática es una sociedad
donde desaparecen las antiguas distinciones de casta, rango y clases y en la
que cualquier oficio es accesible a todos, entonces sería una sociedad que
relega la libertad de los ciudadanos y la independencia individual a un plano
secundario y donde el primer plano sería la voluntad de las mayorías, entonces
vendría tomando importancia lo que es querido por la mayoría, dejando a un lado
la razón y la virtud, convirtiéndose en una masa ignorante que sacrifica la
libertad en pro de la igualdad y se subordina.
Tocqueville plantea que la convergencia de la
mecanización introducida por la industria con la “enfermedad democrática”
conduce inevitablemente a la degradación de la sociedad. ¿Se puede separar el
movimiento por la igualdad social y política del proceso de homogenización y
uniformación cultural?, pero Engels ve en la masificación de la condiciones de
la vida el proceso de homogenización de la explotación a partir de la cual se
hace posible una conciencia colectiva de la injusticia y la capacidad de las
masa obreras para gestar una sociedad diferente.
Stuart Mill ya situado en la segunda mitad
del siglo XIX elabora una concepción del proceso social en la que la idea de
masa se aleja de una imagen negativa del pueblo para pasar a designar la
tendencia de la sociedad y convertirse en una vasta y dispersa agregación de
individuos aislados. Masa entonces es la “mediocridad colectiva” que domina
cultural y políticamente, pues “los gobiernos se convierten en el órgano de las
tendencias y los instintos de las masas”.
La
psicología de las muchedumbres
Para el último cuarto del siglo XIX las masas
“se confunden” con un proletariado cuya presencia obscena desluce y entraba el
dominio burgués y el pensamiento conservador pasa a ser controlador. En 1.895 el
mismo año en que los hermanos Lumiére ponen en funcionamiento la máquina que
dará origen al primer arte de masas, el cine, Gustave Le Bon publica la psychologie de foules,
que es el primer intento científico de pensar en la irracionalidad de las
masas. Le Bon parte de una constatación: la civilización industrial no es
posible sin la formación de las multitudes y el modo de existencia de esa turbulencia.
Pero ¿Qué es una masa? Es un fenómeno psicológico por el que los individuos,
por más diferente que sea su modo de vida y sus ocupaciones o su carácter,
están dotados de un alma colectiva que les hace comportarse de una manera muy
distinta a como lo haría cada individuo aisladamente.
Reducidos a movimientos de masas, lo
movimientos políticos de las clases populares son identificados como
comportamientos irracionales y caracterizados como recaídas en estadios
primitivos. Para Le Bon lo inconsciente contiene ante todo los más profundos
caracteres del alma de la raza, lo cual no es propiamente objeto del
psicoanálisis. También induce que lo que sucede en la masa quizá no sea algo
tan radicalmente diferente de lo que sucede en el individuo. Pues lo que estalla
en la masa esta en el individuo reprimido. Otro punto importante de Le Bon está
relacionado por la falta de líderes en la sociedad. La teoría de la sociedad de
masas, para Le Bon, tiene la base en la negación misma de lo social como
espacio de dominación y de conflictos.
Wilhelm Reich continuará esa desmitificación
de las teorías sobre masas en una obra escrita en pleno 1.934 y donde
transforma la pregunta de Freud ¿Qué es masa?, en ¿En qué consiste la
modificación síquica del individuo?, pregunta que no es contestada desde la
psicología de líder ni de maquinaciones capitalistas, porque no existe ningún
proceso socio-económico de alta importancia histórica que no haya anclado la
estructura psíquica de las masas.
Recién cruzado el siglo, aparece un libro que
retoma las cuestiones de Le Bon y donde se inaugura la psicología social, se
trata de L´ opinion et la foule,
en el que la cuestión de las creencias es objeto de un desplazamiento fundamental:
en lugar de tener como espacio de comprensión su estatuto social o religioso,
las creencias se reubican en el espacio de la comunicación, de su circulación
de prensa. La masa es convertida en público y las creencias en opinión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario