domingo, 19 de agosto de 2012

NI PUEBLO NI CLASES: LA SOCIEDAD DE MASAS



Los manuales colocan el surgimiento de la teoría de la sociedad de masas entre los años 30 y 40, desconociendo que las matrices sociales y políticas de este concepto en 1.930 ya tenía casi un siglo de vida. Hacia 1.835 comienza a gestarse una concepción nueva del papel y el lugar de las multitudes en la sociedad. Debido a los efectos de la industrialización capitalista sobre el cuadro de vida de las clases populares están a la vista y van más lejos de lo que las burguesías quizá esperaban. Los cambios se producían a medida que las técnicas eran más racionales y las riquezas materiales más abundantes, las relaciones sociales eran más irracionales y la cultura del pueblo más pobre.
El descubrimiento político de la multitud
La nueva visión de sociedad/masas se encuentra en el pensamiento de Tocqueville. Las masas ya no están situadas fuera como turbas, ahora están dentro disolviendo el tejido de las relaciones de poder. Se da una transformación que se percibe ligada a los procesos de industrialización atribuyéndose a si mismo el igualitarismo social.
Si la sociedad democrática es una sociedad donde desaparecen las antiguas distinciones de casta, rango y clases y en la que cualquier oficio es accesible a todos, entonces sería una sociedad que relega la libertad de los ciudadanos y la independencia individual a un plano secundario y donde el primer plano sería la voluntad de las mayorías, entonces vendría tomando importancia lo que es querido por la mayoría, dejando a un lado la razón y la virtud, convirtiéndose en una masa ignorante que sacrifica la libertad en pro de la igualdad y se subordina.
Tocqueville plantea que la convergencia de la mecanización introducida por la industria con la “enfermedad democrática” conduce inevitablemente a la degradación de la sociedad. ¿Se puede separar el movimiento por la igualdad social y política del proceso de homogenización y uniformación cultural?, pero Engels ve en la masificación de la condiciones de la vida el proceso de homogenización de la explotación a partir de la cual se hace posible una conciencia colectiva de la injusticia y la capacidad de las masa obreras para gestar una sociedad diferente.
Stuart Mill ya situado en la segunda mitad del siglo XIX elabora una concepción del proceso social en la que la idea de masa se aleja de una imagen negativa del pueblo para pasar a designar la tendencia de la sociedad y convertirse en una vasta y dispersa agregación de individuos aislados. Masa entonces es la “mediocridad colectiva” que domina cultural y políticamente, pues “los gobiernos se convierten en el órgano de las tendencias y los instintos de las masas”.
La psicología de las muchedumbres
Para el último cuarto del siglo XIX las masas “se confunden” con un proletariado cuya presencia obscena desluce y entraba el dominio burgués y el pensamiento conservador pasa a ser controlador. En 1.895 el mismo año en que los hermanos Lumiére ponen en funcionamiento la máquina que dará origen al primer arte de masas, el cine, Gustave Le Bon publica la psychologie de foules, que es el primer intento científico de pensar en la irracionalidad de las masas. Le Bon parte de una constatación: la civilización industrial no es posible sin la formación de las multitudes y el modo de existencia de esa turbulencia. Pero ¿Qué es una masa? Es un fenómeno psicológico por el que los individuos, por más diferente que sea su modo de vida y sus ocupaciones o su carácter, están dotados de un alma colectiva que les hace comportarse de una manera muy distinta a como lo haría cada individuo aisladamente.
Reducidos a movimientos de masas, lo movimientos políticos de las clases populares son identificados como comportamientos irracionales y caracterizados como recaídas en estadios primitivos. Para Le Bon lo inconsciente contiene ante todo los más profundos caracteres del alma de la raza, lo cual no es propiamente objeto del psicoanálisis. También induce que lo que sucede en la masa quizá no sea algo tan radicalmente diferente de lo que sucede en el individuo. Pues lo que estalla en la masa esta en el individuo reprimido. Otro punto importante de Le Bon está relacionado por la falta de líderes en la sociedad. La teoría de la sociedad de masas, para Le Bon, tiene la base en la negación misma de lo social como espacio de dominación y de conflictos.
Wilhelm Reich continuará esa desmitificación de las teorías sobre masas en una obra escrita en pleno 1.934 y donde transforma la pregunta de Freud ¿Qué es masa?, en ¿En qué consiste la modificación síquica del individuo?, pregunta que no es contestada desde la psicología de líder ni de maquinaciones capitalistas, porque no existe ningún proceso socio-económico de alta importancia histórica que no haya anclado la estructura psíquica de las masas.
Recién cruzado el siglo, aparece un libro que retoma las cuestiones de Le Bon y donde se inaugura la psicología social, se trata de L´ opinion et la foule, en el que la cuestión de las creencias es objeto de un desplazamiento fundamental: en lugar de tener como espacio de comprensión su estatuto social o religioso, las creencias se reubican en el espacio de la comunicación, de su circulación de prensa. La masa es convertida en público y las creencias en opinión. 

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