martes, 24 de mayo de 2011

ESCANDALO EN 35 MM

Ni sus películas ni sus posiciones y manera de ser siguen el curso de lo políticamente correcto. Quizás ese tatuaje en los nudillos de su mano que dice Fuck, y traduce jódete, es su sello para enfrentarse al mundo. Radical, arriesgado y polémico, sus creaciones en la pantalla grande no aceptan concesiones, y así lo demostró el año pasado con la comentada Anticristo, cinta con una fuerte carga sexual y física con la que provocó opiniones extremas.

El director de cine danés Lars von Trier, quien participa por la Palma de Oro con su más reciente producción, Melancholia, levantó una gran polémica al haber dado declaraciones simpatizantes por Hitler. Durante la rueda de prensa realizada el pasado miércoles, al preguntarle sobre su acercamiento al judaísmo, afirmó: “Yo entiendo a Hitler, aunque comprendo que hizo cosas equivocadas, por supuesto. Sólo estoy diciendo que entiendo al hombre, no es lo que llamaríamos un buen tipo, pero simpatizo un poco con él”. Von Trier, al ver que sus palabras habían causado revuelo, emitió un comunicado ofreciendo disculpas. “Si ofendí a alguien con mis declaraciones en la rueda de prensa, ofrezco sinceramente disculpas. No soy antisemita ni tengo ningún tipo de prejuicios raciales, tampoco soy nazi”, declaró el director.

Sin embargo, el consejo de administración extraordinaria fue convocado por el director del Festival, Gilles Jacob, donde lo declararon “persona non grata”, lo que significa que no puede estar en los lugares donde se desarrolla el festival, y ni siquiera presentarse si su película sale eventualmente premiada el próximo domingo. Es la primera vez que este tipo de sanción se ejerce en los 64 años del Festival de Cannes. “Utilizar el Festival de Cannes y los medios para propósitos intolerables es empañar su imagen. Y es aún más triste y lamentable este año, en el que recibimos películas de pueblos que gritan por su necesidad de expresión vital y a cineastas detenidos en sus propios países”, sentenció Gilles Jacob.

¿Están siendo demasiado duros en Cannes? ¿ Fueron sus palabras tan hirientes como para desterrarlo? Si John Galliano, el diseñador de moda, fue destituido de la casa Dior por sus declaraciones antisemitas en estado de embriaguez filmadas a través de un celular, el mensaje está claro. Quien se atreva a confesar su cercanía con Hitler será castigado y penalizado. Y aunque las declaraciones de Von Trier fueron más sutiles, el mundo no está dispuesto a aceptar ninguna cercanía con uno de los antiíconos de la historia.

A pesar de todo, su genialidad como realizador es indiscutible porque ha logrado crear un universo estético propio, inconfundible y desgarrador. La belleza y la tragedia de sus imágenes son un testimonio de una mirada contemporánea del séptimo arte y seguirán dando vueltas en las pantallas del mundo, aunque sea ‘persona non grata’ en la Riviera francesa.
tomado de El Espectador

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